La realidad del contexto competitivo actual ha acuñado una conceptualización por muchos ya conocida: VUCA por sus siglas en Inglés: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Estas, descritas como características del desarrollo y comportamiento de mercado, por ende como características transversales del entorno macroeconómico. La pandemia actual pasa a formar parte de las variables VUCA específicamente …
La realidad del contexto competitivo actual ha acuñado una conceptualización por muchos ya conocida: VUCA por sus siglas en Inglés: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Estas, descritas como características del desarrollo y comportamiento de mercado, por ende como características transversales del entorno macroeconómico. La pandemia actual pasa a formar parte de las variables VUCA específicamente como aquel factor que emerge de lugares insospechables y que causa un daño humano y económico, algo de lo imprevisible como caracteristica que se adhiere a lo volátil; de la vida, y de la economía: con esta aproximación ya entramos al mundo líquido.

¿Qué es el mundo líquido?
Previo a la caracterización VUCA, el sociólogo, filósofo y ensayista polaco-británico Zygmunt Baumann (1925–2017) ya definía la modernidad -y sus convenciones sociales- como poseedora de uno de los estados de la materia: líquido.
Para Baumann la modernidad liquida se caracteriza por algunos rompimientos paradigmáticos mismos que causan un posicionamiento distinto con respecto a la realidad actual. Toda convención social está en proceso de deconstrucción y la modernidad se encuentra en un pasaje de un mundo sólido a uno líquido.
Para Baumann la primera ruptura que ha tenido la actualidad es una ruptura con las instituciones sociales y las estructuras fijadas; si antes el concepto de familia era uno; hoy existen infinitas posibilidades de pensar una familia. De acuerdo a esta caracterización en la actualidad líquida, las personas se han desprendido de los patrones y las estructuras y cada uno ha creado su molde para determinar sus decisiones y su forma de vida.
La sociedad actual es definida como individualista y está en constante cambio, diría Baumann como muestra empírica y descriptiva de su teoría.
Toda construcción social es en la actualidad: situacional, inestable y temporal. Es por esto también que tenemos la percepción de que en la actualidad existe mucha improvisación, misma que es causada por un estado líquido que no permite pronóstico y que solo ante fuerzas muy fuertes y visibles; conserva su forma. Si Darwin hiciera una interpretación de la actualidad poco distaría de sus escritos alrededor de la evolución el hombre y las características necesarias para la supervivencia.
El amor ha migrado de ser un aspiracional a ser vivido como “un mal necesario”, si antes las generaciones jóvenes creían en el amor como aquella construcción de entre dos, en la actualidad se ve afectado por el individualismo que tanto alimenta la sociedad: esto es, capitalismo en toda su discursiva y por la defensa ante aquel otro que me daña.
En el amor -como en todas las relaciones interpersonales- las redes sociales juegan un papel importantísimo, y es que son el espacio físico de la interacción entre dos, o tres, o más en el cual la relación se vive; es decir, el amor actual se ha desprendido del contacto físico para virtualizarse y esto es ahora potenciado por la situación pandémica de quien el aislamiento no le es exclusivo. La sumatoria planteada de individualidad más redes sociales propiciaban desde antes, el no juntarse. Si antes nos veíamos en el parque, en la esquina, ahora nos conectamos por videollamada, chateamos. El amor romántico de otrora, hoy, es prácticamente inexistente. El cuerpo es objeto de vitrina (Tinder, Bumble) y la sexualidad se ha separado del amor. (El concepto de intimidad, merece un texto aparte, es vasto y también ha cambiado)
Las generaciones más conectadas tienen la posibilidad de escoger sus grupos sociales y sus espacios de interacción, son ciudadanos del mundo y se conectan con sus amigos con muchísima facilidad sin importar la distancia entre ellos. Estas interacciones en redes sociales poseen además características tribales, todo aquel que no comulgue con los principios de la tribu es expulsado sin mayor esfuerzo, con un click: “blocked”. Es relevante abordar desde esta conducta, como el totalitarismo aflora y como las estadísticas político-ideológicas se han visto sesgadas por las interacciones en las TICs. Discernir entre noticias reales y fake news es el reto ètico para las redes sociales. Este comportamiento mediático merece atención sobre todo de los padres. Los totalitarismos han aflorado como esas fuerzas responsivas a la liquidez y que pretenden mantener lo líquido con formas definidas y su difusión a encontrado llano camino en las redes sociales. Existen vastos ejemplos de los peligros que esto implica sobre todo en el adolescente.
Desde el consumismo lo líquido es la posibilidad de renovar por encima de no conservar; desde las relaciones interpersonales lo líquido es que nada es fijo mucho menos duradero. Como vemos, indiferenciados ambos comportamientos y con características meramente de consumo. La principal consecuencia humana es la ansiedad y el sentimiento de ser desechable en las relaciones, en el trabajo, etc.
Las personas no quieren ataduras en el amor, tampoco en el trabajo de acuerdo a Baumann.
Si antes el consumismo giraba alrededor de la satisfacción del deseo, en la modernidad líquida gira alrededor de incitar o crear un deseo nuevo. Este comportamiento de mercado es el disparador de las altas velocidades de oferta-demanda en productos nuevos.
Este pasaje por el concepto de lo líquido nos ofrece la antesala de la caracterización del entorno VUCA; es únicamente una descripción lo que nos ofrece esta conceptualización del entorno si no entendemos cuáles son los generadores de la volatilidad, de la incertidumbre, de la complejidad y la ambigüedad actual. Es poca la posibilidad de reacción ante él si nos quedamos en lo descriptivo y no vamos a su raíz. Si bien lo líquido es difícil de pronosticar, debemos de entender que esta caracterización está mayormente relacionada con el comportamiento humano, con lo social y con la penetración de las TICs como el espacio para las relaciones humanas y de consumo. Ciertamente no podemos dejar lo socioeconómico por fuera, sin embargo esto siempre ha sido resultado de una relación dialéctica.
En algún otro texto desarrollado hace algún tiempo hacía inferencia al conocimiento profundo que los líderes de negocios debemos de tener de las generaciones actuales; por ejemplo, si entendemos la causa de la caracterización de las distintas generaciones es más lo que podamos ofrecerles a nivel de mercado de consumo y laboral -que de paso, cada vez se parecen más, al igual que con las relaciones amorosas-. Es probable que sea esta lectura la que nos ofrezca una mínima posibilidad de predictibilidad del entorno futuro.
Qué pasa en la casa de los niños y de los adolescentes actuales, cómo se comportan, cómo influyen en sus padres, cómo se relacionan entre pares, cómo satisfacen sus distintas necesidades: son preguntas que desde ya nos responderán a características futuras.
Es conveniente entonces pensar VUCA como un modelo descriptivo de la materialización líquida que Baumann acuña, pensar estas características como el resultado del paso de lo sólido a lo líquido, entender a la vez sus causas es posible sea la única forma de expandir el entendimiento del entorno actual y plantearnos un esbozo de respuesta a la incógnita sobre el entorno futuro. Únicamente desde una lectura integral podremos esbozar la caracterización de un entorno porvenir.






